El Informe europarlamentario, adoptado con 364 votos a favor, 171 en contra y 155 abstenciones pide a los Estados miembros, que son los competentes en cuestiones de salud, y a la Comisión Europea que tomen medidas para "cambiar esa realidad" e integrar una visión de género en todas las políticas, programas e investigaciones vinculadas a la salud.

En el Informe se pide a la Comisión y a los Estados miembros que organicen campañas de información y prevención y otras iniciativas a fin de sensibilizar más a la opinión pública sobre los problemas de salud mental y luchar contra el estigma que suponen; insta a los Estados miembros y a la Comisión a que inviertan en educación formal, informal y no formal para la salud mental y el bienestar de todos los grupos de edad, con énfasis en las enfermedades de salud mental con dimensión de género como la depresión, la ansiedad o el consumo de drogas.

Igualmente, pide a los Estados miembros que garanticen que las escuelas tienen marcos apropiados establecidos para identificar y apoyar a las personas que sufren problemas de salud mental, incluidos los aspectos de género, y garantizar la accesibilidad a los servicios de salud mental; observa que el 70 % de los niños y los jóvenes que sufren un problema de salud mental no han recibido los cuidados adecuados a una edad lo suficientemente temprana;

La prevalencia de las enfermedades, según indicó la eurodiputada Beatriz Becerra, ponente del informe, varía en función del sexo y se ha constatado que problemas como la depresión, la ansiedad, el estrés o desarreglos alimenticios son más frecuentes entre las mujeres, mientras que los hombres presentan mayores tasas de toxicomanía o problemas antisociales. La eurodiputada ha alertado de que no atender a estas diferencias y mantener los ensayos médicos sólo con hombres no sólo es "sexismo", sino que "aumenta el riesgo" para las mujeres. Asimismo, lamentó que "se piense tan poco en cómo esta desigualdad afecta a nuestra vida diaria, a nuestro bienestar, a nuestra salud y en especial a la salud mental.".

En la salud mental se observa muy bien el problema, según Becerra. Existen diferencias de género considerables en los patrones de las enfermedades mentales, en especial las más comunes: la depresión y la ansiedad, por ejemplo, trastornos del ánimo que cualquiera de nosotros conoce de primera mano, tienen una prevalencia casi tres veces superior en mujeres que en hombres. Uno de cada diez trabajadores, por ejemplo, en la Unión Europea ha pedido una baja por depresión: eso cuesta unos 92 millones de euros al año. 

El informe debatido en el Pleno del Parlamento europeo aborda estas y otras cuestiones igualmente relevantes, como los efectos devastadores y de por vida que la violencia de género tiene en la salud mental de las víctimas, como los prejuicios que aún existen sobre las personas LGBTI y que las condenan a una salud mental deteriorada o como la necesidad imperiosa de aplicar las directrices sobre protección y apoyo de la salud mental y bienestar psicosocial de los refugiados, solicitantes de asilo y migrantes en Europa. 

VER INFORME